Mi Óscar se quedará en España (1994)

Lecturas – Marbella, 1994
Por Jorge Ogalla
Fotos: Scoop Press /Ares

El pasado mes de marzo,la gran actriz escocesa, de 62 años, recibía en Los Angeles el Oscar honorífico que premiaba su brillante y dilatada carrera cinematográfica. Era el justo reconocimiento al trabajo de toda una vida y significó una gran satisfacción para la artista. “Sentí una gran emoción y, al mismo tiempo, estaba confusa y avergonzada… miles de personas en pie me aplaudían y yo no me creía merecedora de tanto. Después de haber sido nominada seis veces, jamás pensé que, finalmente, iba a tener un Oscar en mis manos. Fue un momento muy especial que siepre atesoraré en mi memoria. Una emoción así es suficiente en la vida”, comenta Deborah.

La actriz nos recibe en su casa de Marbella, acompañada por su marido, Peter Viertel, el guionista de origen austríaco con el que se casó el 24 de julio de 1960. Deborah es una mujer dulce y llena de humanidad, algo que se desprende de su clara y tierna mirada y sus palabras, siempre ponderadas. Es una gran dama que ha paseado su británica elegancia por el mundo, obteniendo a cambio la admiración de millones de personas. Toda una satisfacción, a la que ahora se ha añadido la preciada estatuilla de Hollywood.

lecturas02-¿Cree estar plenamente compensada con este Oscar?

-Lo agradezco infinitamente, pero lo más importante para míes que siempre me he sentido plenamente feliz conmigo misma realizando mi trabajo. Para mí esa es la mayor compensación.

-Los españoles estamos muy orgullosos del Oscar conseguido por “Belle Epoque”, pero también nos ha encantado el suyo…

-Eso me honra. Me hace muy feliz que, en estos momentos, haya dos Oscar en España al mismo tiempo. Nosotros elegimos este país para vivir y aquí nos sentimos muy queridos. Puedo asegurar que mi Oscar se queda en esta tierra.

-¿Cuántos años hace que eligieron Marbella para vivir y por qué?

-Hace más de veinte años -interviene el marido de la actriz, esbozando una amplia sonrisa- Nuestra residencia estaba antes en Suiza, allí fue donde se criaron nuestros hijos. Deborah se enamoró de España de inmediato. Queríamos una casa para pasar los veranos y solíamos pasar los en Biarritz. Pero un día cruzamos la frontera y conocimos a la maravillosa gente de esta tierra y decidimos quedarnos aquí.

-¿Cómo es un día cotidiano en su vida?

-Nuestra vida en este pequeño paraíso es sumamente tranquila – dice la artista- Uno de mis mayores placeres es salir a pasear con mis tres gatos. También me distraigo con la televisión y la lectura. De momento no me he planteado volver a trabajar en el cine, ahora estoy muy ocupada respondiendo a cientos y cientos de cartas de fans que me llegan de todo el mundo. De todas maneras, si me llegara algún guión que me interesara lo estudiaría detenidamente.

La protagonista de “Buenos días tristeza” es una persona feliz en su hogar marbellí, rodeada de fotos de sus amados nietos e hijos y cuidada en todo momento por su esposo, que es par a ella un “ángel protector”. La actriz, que estuvo casada en primeras nupcias con el aviador inglés Tony Bartley, con quien tuvo dos hijos, conoció a Peter durante el rodaje de la película “Rojo atardecer”, en Viena. Entre los dos surgió el flechazo y Deborah se dio cuenta de que había encontrado el hombre de su vida.

-¿Siguen ustedes enamorados como el primer día?

-En 33 años de matrimonio la relación cambia, evoluciona, pero nosotros seguimos enamorados -dice Peter Viertel-. Lo más importante es que nuestra unión se basa en el respeto mutuo. De todas maneras, no ha sido fácil, hemos tratado de resolver los problemas juntos y con mucha tolerancia, especialmente por parte de Deborah. Puedo asegurar que ella ha sido mejor esposa que yo marido. Ella, aunque no lo crean, es una persona muy tímida, amante de la soledad y yo he intentado adaptarme a su forma de ser.

-Deborah, ¿cómo se encuentra cuando tiene que separarse de su marido?

-Peter tiene que viajar bastante a menudo por razones de trabajo y sus ausencias me resultan penosas, pero siempre queda la alegría del regreso, eso lo compensa todo. Además, me enorgullecen mucho sus éxitos como guionista y escritor.

-La nuestra ha sido una relación muy especial -interviene Peter-. Yo jamás he tenido celos de la fama de Deborah y de su trabajo. Ni ella de lo que yo hago. Mutuamente siempre hemos estado orgullosos del éxito del otro. Esto no es de llevar cuando se es joven, nosotros hemos sabido supera

-Deborah, ¿ cómo ha logrado mantenerse alejada del mundo de Hollywood y ser tan querida?

-Siempre he sido yo misma es mi secreto. Cuando dejaba los estudios de rodaje, allí se quedaba todo lo relacionado con la actriz Deborah Kerr. Todo mi tiempo libre era para mi familia, nunca mezclé mi profesión con mi vida privada. Al llegar a mi hogar era sólo esposa y la madre de mis hijos.

-¿Cómo le gustaría que la recordaran sus admiradores?

-A mí me gustaría que me recordara como una buena actriz, pero, sobre todo, come buena persona. Para ser querido hay que saber darlo todo a los que nos rodean. Pensar siempre en las otras personas con amor.

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