Deborah Kerr: Una gran dama (1974)

ONDAS, Febrero 1974

Peter Symer, Londres.

Deborah and PeterNos encontramos, momentos antes de comenzar una función en uno de los más famosos teatros de Londres, la protagonista principal es la famosísima DEBORAH KERR, uno de los monstruos sagrados de nuestro «Séptimo arte», que se encuentra interpretando «La dama de Dervis», un gran éxito de crítica y fundamentalmente un gran éxito personal de la actriz.

Ultimamente, desde su residencia en Marbella (España), apenas salía a la palestra artística ya bien sea en el cine o teatro.

Tratamos de que nos hable un poco de su presente y futuro; no de su pasado, de sobra conocido por la inmensa mayoría. Ella en un principio se muestra reacia, pero con el asentimiento de su esposo, el célebre escritor cinematográfico Peter Viertel, nos concede una hora, que nosotros agradecemos, pues siempre es interesante estar al lado de una personalidad como en este caso es la Kerr.

-Se comentaba que usted estaba retirada de la vida artística. ¿Qué hay de cierto en ello?

-No es que estuviera retirada, lo que sucedía es que después de tantos años de trabajo bien merecía un descanso; hoy, como usted ve, estoy de nuevo en la brecha.

-¿No se habría retirado a descansar si tuviera 20 años menos?

-¡NO! Me siento muy orgullosa de tener los años que tengo, porque aún puedo presumir de ser una mujer joven, ya que lo importante no son los años, sino el espíritu que se tenga.

-¿Qué espera conseguir, con su vuelta a la escena, algo que nunca le ha gustado?

-Quiero demostrar quién es Deborah Kerr como actriz, que la gente no vea a la actriz veterana con sus antiguos triunfos, sino a la actriz ambiciosa que siempre busca en el arte algo nuevo.

Deborah buys a cassette tape-Sinceramente, ¿no tiene miedo a las nuevas estrellas que día a día están surgiendo en el firmamento del cine o teatro mundial?

-Día a día tengo que luchar contra actrices más jóvenes que yo y, por supuesto, más bellas que yo, que desean a toda costa, sin importarle medios, hacer un papel principal en cualquier obra o película. ¡Pero hasta ahora ninguna ha logrado vencerme! Habría que tener mucho corazón… o muchas recomendaciones para vencerme fácilmente. Yo soy una verdadera fiera a la hora de luchar, honestamente, por el papel que me interesa.

-¿Oúién es Deborah Kerr?

-Una mujer que un buen día eligió como vocación el camino del arte y que, a mis años, sigo luchando día a día para superarme.

-¿Por qué sigue empeñada en seguir escalando puestos que ya ha obtenido hace muchos años?

-Mire, le agradezco sus palabras, pero no estoy de acuerdo con usted. La meta final de una vida no es el fina! de una carrera. Y yo sigo viva. Aprendiendo muchas cosas día a día, superándome- Yo no concibo que haya «ESTRELLAS»… que digan que han llegado al punto más álgido de su carrera. ¡Corno si lo supieran todo! No, hijo, no. En e! arte todo es aprendizaje, todo es renovación. Muchos me llaman maestra, pero yo sigo aprendiendo. Y si Sócrates dijo: «Sólo se que no sé nada», yo diría que «Sólo sé que día a día voy aprendiendo cosas nuevas».

-¿Qué opina Deborah Kerr de los premios?

-Son un estímulo. ¡Siempre! Los premios deben ser recibidos con agradecimiento, sin vanidad. Como el hijo que nace, como la felicitación por el trabajo realizado… Yo me he emocionado siempre con los premios recibidos. Son fundamentales en la vida de un artista, aunque, con sinceridad, con honestidad, en muchas ocasiones grandes artistas se quedan sin recibir los galardones que por su obra merecían.

Deborah and Miguel Dominguin-Deborah Kerr siempre se distinguió por su sencillez, aunque muchos la tachasen de vanidosa por el simple hecho de hacerse valer. ¿Es en realidad un ser vanidoso?

-No, no soy una mujer vanidosa. Jamás lo he sido. Quizá porque he comprendido a tiempo que la vanidad es el cáncer del artista. En ocasiones he tenido que echarle en cara a más de una persona mi biografía artística – porque lo que no puedo permitir es que un inepto o un estúpido venga a ponerse endiosado ante mí o sobre mí, mejor dicho. Entonces es cuando se precisa decirle dos o tres verdades a tiempo para que se ponga en su sitio. Eso es to que yo he hecho en ocasiones, pero de vanidad, nada.

Deborah Kerr puede hablar con entera libertad del cine pues no en vano, aparte de ser una magistral artista, es una mujer que lleva en el campo cinematográfico muchísimos años. Al preguntarle la diferencia que hay entre el cine de los años cuarenta y el actual, responde:

-Lo bueno del cine de hoy es que hay más actores más actrices… y menos «estrellas». Antes, por regla general, sólo triunfaban las guapas, la mayor parte de las cuales no valían para nada. Con eso no quiero decir que no hubiese verdaderas bellezas con grandes cualidades artísticas. ¡Sí que las había!

-¿Va usted mucho al cine?

-Sí, bastante, pero sólo a ver buenas películas.

-¿Le molestaría ser dirigida por un director joven?

-No, al contrario. Si por algo me encantan los jóvenes directores es por su audacia, por su entusiasmo. ¡Me encanta trabajar con ellos!

-¿Qué actrices ve usted, en el cine actual, con auténtica talla dramática?

-Las hay muy buenas. Pero la mayor parte de ellas ya han sobrepasada la barrera de los treinta, con excep cián de Mia Farrow. Tiene usted, por ejemplo, a Macha Meril, Glenda Jackson, Jane Fonda, etcétera.

Deborah Kerr - Ondas 1974

-¿Oué es la vida para usted?

-Una lucha constante, un goce, un sufrimiento…

-¿Y la muerte?

-Un descanso eterno.

Deborah Kerr, una actriz genial como no hay dos en el mundo, una mujer que ha batallado denodadamente para seguir en un primer plano de la actualidad. Una luchadora con triunfos innumerables en su gran palmarés artístico.

Hoy, triunfante de nuevo, Deborah Kerr declara:

-Soy una actriz que está aprendiendo día a día. Me encantaría trabajar con gente joven para que ellos me insuflaran su juventud. Yo, a cambio, les daría la gran experiencia de mi larga vida profesional en «platós» y escenarios.

Feliz con su esposo y sus hijas, aunque ella no nos lo ha confesado, no dudamos que dentro de poco tiempo nos dará la noticia de su retirada definitiva; y una gran pérdida para todoslos amantes del cine o el teatro.

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